¿Te sientes orgulloso de tener a un pequeño sicópata como hijo?

Por Carmina Capistrán

Los colegios me parecen un tanto la isla de la novela de William Golding, El señor de las moscas (Lord of the Flies); y los niños, aquellos pequeños que sobrevivieron al accidente de avión, cayeron en esa isla y se enfrascaron en una lucha por la supervivencia. El día a día en las escuelas es una batalla y tú, como padre, rezarás (incluso aunque seas ateo) porque tu hijo sea uno de los fuertes y no de los débiles.

Y antes de que empiecen sus años escolares lo entrenarás para que sepa defenderse. Ya sea con actitudes y respuestas inteligentes ante el acosador escolar o golpeando si eres un padre o madre tendiente a la violencia. Al final de cuentas lo que importa es que tu hijo salga ileso cada día, no importa cómo: defendiéndose verbalmente o propinando golpes ante cualquier ataque.

En los colegios se lucha por el poder, se definen los líderes, los seguidores, los débiles y sumisos, los divertidos, los acosadores, en fin, son muchos los roles que se van formando ante las narices de los profesores o bajo la superficie, a hurtadillas, en el recreo, en la hora de educación física, a la hora de la salida.

El maestro está para enseñar, para transmitir conocimiento (¡ja, ja!), no para atender las llamadas de auxilio de los niños acosados, pues apenas si le da tiempo de cumplir con el programa escolar y las rencillas entre los niños son normales, “así son los niños”. A él lo que le importa es que se aprendan las tablas de multiplicar de memoria, no prever accidentes que pueden y llegan a ser fatales.

¿En serio, así son los niños? ¿Son unos pequeños delincuentes que gozan martirizando a los demás, a aquellos que consideran débiles, siempre a la caza de una víctima a la cual atosigan hasta el cansancio o hasta que los padres, hartos del acoso, la cambian de colegio? Inocentes padres que piensan que al cambiarlos de colegio todo se arreglará, ¡no! Acosadores hay en todos los colegios y seguirán existiendo a menos que tú en tu casa le metas en la cabeza a tu hijo valores que le permitan vivir en armonía en la sociedad.

Valores como el respeto, la amabilidad, la compasión, el compañerismo, el compartir, el ayudar al prójimo y la tolerancia, entre muchos otros que harán de tu hijo un ser humano sano, integrado a la sociedad y no un pequeño sicópata que siembre el terror en donde quiera que se pare.

¡Ponle atención a tu hijo!, deja de decirte que el trabajo no te permite educarlo ni enseñarle valores, deja de hacerte de la vista gorda cada que vez que tu pequeño mata una hormiga, le da una patada al perro o le jala la cola al gato. ¡No es divertido!, ¡no te rías de esas proezas!, porque no lo son y cree en serio que si tu hijo lastima a los animales, fácilmente podrá lastimar a una persona y esa persona puedes, incluso, ser tú.

¡Quítate esa flojera que te da lidiar con sus berrinches! y deja de premiarlo con dulces, la tableta, el celular o la televisión, todo con tal de que te deje en paz. Ponle un “hasta aquí”, establécele límites, enséñale a ganarse las cosas, no le des todo lo que pida, no importa que llore, patalee o se tire al suelo y te haga pasar vergüenzas.

¡Educa a tu hijo, hazte responsable!, no le dejes al colegio una responsabilidad que es tuya, ellos apenas si lo podrán educar (transmitir conocimiento), tú tienes que formarlo como un ciudadano responsable, como un ser humano muy humano y no vamos a hablar del bien o del mal, sino del concepto de humanidad que tiene que ver con la sensibilidad, la compasión y la comprensión hacia los demás.

En pocas palabras, debes criar a un ser humano no a un sicópata que haga del colegio la representación de la isla de El señor de las moscas, donde los niños luchan por sobrevivir, donde se definen líderes, seguidores, víctimas y victimarios.

Tener un hijo es hermoso, muy bonito, pero debes guiarlos durante toda su vida, no debes dejarlos crecer como hierba mala. Dime, cuando lo veías de bebé, cuando lo cargabas o tú, mamá, cuando lo amamantabas, ¿realmente vislumbrabas a un sicópata en potencia o imaginabas a una persona hecha y derecha?: “¡Ahhh, mi hijo va a ser un famoso arquitecto, una gran doctora! O, “¡ahhh, mi hijo va a ser un maldito sicópata!”.

¿En serio te enorgullece ser el padre de un acosador escolar? ¿Te sientes tranquilo porque tu hijo es de los “fuertes” y no de los débiles? ¿Sientes que estás cumpliendo tu papel como padre cuando te enteras de que tu pequeño le tumbó los dientes a su compañero, le partió la nariz o le jaló el pelo a la niña? ¿En serio?, si es así, entonces tu definición de padre o madre da mucho qué desear (es decir, es un asco) y gracias a ti, papá y mamá, es que los colegios son campos de guerra donde hay muertos reales.

Piénsalo, ¿en serio quieres tener a un pequeño sicópata en casa?

 

Carmina Capistrán, especialista en lenguaje y semiótica.

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Carmina Capistrán

Fundó Karacteres®, para el buen uso del español en 2005. Es comunicóloga con estudios en semiótica y mercadotecnia política. Inició trabajando en periódicos y revistas como reportera; posteriormente en agencias de publicidad y comunicación como redactora publicitaria y correctora, y antes de crear Karacteres®, trabajó en agencias de investigación de mercados en el área de estudios cualitativos con enfoque semiótico y lingüístico en proyectos en México y en Latinoamérica. Durante toda su trayectoria profesional ha estudiado gramática, ortografía, sintaxis y todo lo concerniente al uso del español.

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