¿Cómo reconocer a un buen terapeúta?

Las redes sociales tienen un mar de información de todos los tipos, temas, propuestas y nacionalidades; podemos estar en una ciudad determinada y contactar a personas de países diversos, aun pasando las fronteras, aun viajando a través de los distintos tiempos a través de los cambios de horarios.

Aun así, encuentras información, claro, siempre y cuando sepas lo que estás buscando.

Ser una persona aprendiz de lo espiritual me ha permitido ir conociendo distintas técnicas de sanación como la terapia con ángeles, reiki, manejo de la energía, Un curso de milagros, psicología, entre otros. Todo esto solamente para comenzar, seguramente hay información a la que aún no me ha tocado llegar.

De los terapeutas que decido consultar, me resultan sumamente interesantes porque una de sus cualidades similares, es que todos ellos tienen un pasado, tienen una vida por la que se han enfrentado a numerosas experiencias, no es que hayan nacido ya como terapeutas calificados, se han preparado y para ello tuvieron que haber experimentado muchas de las dolencias físicas, emocionales, psíquicas y espirituales que le han llevado por el camino de la sanación. ¿Cómo puede alguien sanar algo que no conoce?

Aunque tal vez no experimentan todos los malestares, sí han conocido en su camino a personas que han pasado por todo tipo de situaciones de dolor que les han marcado, por lo que se vieron en la necesidad de buscar ayuda. Tal vez ni siquiera entendían qué era lo que les sucedía, pero querían dejar de luchar, querían encontrar la paz, querían darle nombre a aquello que les estaba sucediendo para saber a qué se estaban enfrentando o cuál era el tipo de terapia que sería necesario utilizar.

Cada terapeuta ha tenido una preparación teórica sobre aquella rama que más le interesa, pero lo fundamental es que a través de la práctica es como se ha hecho experto, ha desarrollado un ojo clínico, ha preparado su sensibilidad para determinar cuál es la energía que el paciente trae consigo, igual que un doctor, se tiene un historial de síntomas y posibles causas, así como posibles soluciones para atender a cada paciente.

Es común que un terapeuta se caracterice por su empatía, generosidad, humildad, responsabilidad, amor, compasión, respeto, honestidad y compromiso, ya que son herramientas muy importantes cuando se atiende a las personas. Siendo que tocan el dolor, la sensibilidad, las emociones y sentimientos, se tocan las heridas, los descontentos, los traumas, las dolencias emocionales, el sufrimiento, por supuesto, se toca el alma de aquellos que buscan consuelo, respuestas, acompañamiento, entendimiento y guía.

La preparación teórica es tan valiosa que no tiene precio, pero la experiencia es única, ya que un terapeuta entenderá mejor a sus pacientes cuando sabe, hasta cierto grado, de lo que el paciente está hablando. Por ellos los terapeutas se llevan tanto agradecimiento, pues a través de las personas que los consultan, aprenden tanto de la vida, de los problemas ajenos, de las tormentas de gente desconocida que al final les resulta fácil hacerlo parte de su vida, celebrando su mejoría.

No hay nada más motivador que hacer todo lo que sea necesario para encontrar soluciones terapéuticas, para que los pacientes sepan que hay esperanza, cuando se es humilde de pedir ayuda y cuando se es perseverante y paciente de aceptarla y aplicarla. Un terapeuta no puede tomar la decisión para que un paciente logre aceptar la ayuda, pero puede usar esa paciencia para saber esperar el momento adecuado en el que cada persona, por su propia decisión, diga que sí quiere trabajar en su cambio interior, puesto que todo lo que se espera es llevar hacia la luz a aquella persona que hoy camina por la zona oscura.

Hay muchas personas que requieren ayuda en este momento, por lo que muchas otras se están preparando ya, pues traen consigo el don de ayudar, de servir y están dispuestos a encontrarse con aquellos pacientes que ya se encuentran en esa búsqueda de respuestas, de sanación, paz y felicidad.

Personas que ya quieren dejar de luchar para ponerse a trabajar en ellos mismos y por lo tanto, hacer cambios verdaderos y profundos, esos que vienen del alma, esos que traerán un despertar de conciencia donde se den cuenta que todo ha sido un entrenamiento, puesto que todo lo vivimos para algo, es hora de encontrar ese propósito, de saber que todo es perfecto.

“El verdadero amor no es otra cosa que el deseo inevitable de ayudar al otro para que sea quien es.”

Jorge Bucay

Te deseo que la vida te llene de bendiciones.

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