Ni obsesionarnos, ni alejarnos: el amor en su justo valor

“Había una vez, en un reino muy lejano, un rey y una reina que se amaban profundamente, pero un día, el malévolo hechizo de la peor de todas las brujas, hizo que ese amor se disolviera como polvo en el mar…”.

¡Ay, las historias de amor! Siempre moviendo nuestras emociones de un lado al otro: la esperanza, la rabia, la desdicha y la ilusión de que todo se puede componer de nuevo. Son parte de nuestra cultura a nivel mundial y por lo tanto, una parte fundamental de nuestro crecimiento.

La situación con nosotros los seres humanos es que en la vida real, a veces las cosas no se resuelven de manera tan sencilla como en las películas de amor. Idealizamos el amor mucho más de lo que idealizamos un buen trabajo, un proyecto, inclusive formar una familia o una empresa.

El amor forma una de las relaciones más importantes que experimenta el ser humano a lo largo de su vida; naciones y reinos enteros han nacido y han desaparecido por el amor que había entre dos personas, ¡no es broma!

Imaginen entonces el peso enorme que conlleva amar o no en estos tiempos donde es mucho más sencillo echarnos un clavado a la vida de los demás y ¡compararnos! Sobrevaluamos el hecho de tener pareja, creemos que llegar a “conseguir o tener” es sinónimo de triunfo, de que entonces “no estábamos tan mal como pensábamos”, creemos que todos los demás problemas alrededor van a desaparecer, que por fin hemos alcanzado el máximo de la felicidad.

Esto último, esa gran sensación de felicidad, surge de algo que he comentado en artículos anteriores: al vincularnos con alguien que nos resulta atractivo, nuestro cerebro activa ciertas hormonas como la dopamina, la oxitocina, la noradrenalina, entre varias más, que están asociadas al placer, la felicidad y la pertenencia.

Por lo anterior, a pesar de que nos haya ido pésimamente mal en una relación amorosa en el pasado, no dudaremos en iniciar otra, si la persona atrayente cumple con ciertas características sociales y etnográficas, y nos hace sentir bien cuando estamos a su lado. Es decir, el amor es adictivo.

Por otro lado, las ciencias han venido descubriendo que las personas que son más solitarias, que tienen miedo a enamorarse, que viven pausas demasiado prolongadas entre una relación y otra, son más propensas a desarrollar enfermedades vinculadas con bacterias y virus, ya que nuestro sistema inmune decrece, el sistema nervioso sufre algunas alteraciones y esto nos vuelve más propensos a la irritabilidad y al enojo, lo que a su vez nos convierte en personas con menor tolerancia a la frustración y por lo tanto, se incrementa la posibilidad de padecer algún desorden psicosocial.

Pareciera que les estoy contando una tragedia, pero no es así. Lo importante aquí es que te lleves dos cosas importantes:

  1. Dejar de perseguir el amor como si se tratara de un trofeo, de la medalla finalista que se obtiene después de un largo campeonato. El amor no es el fin de todas las historias increíbles. El amor, como la verdadera amistad, como el premio a un trabajo sobresaliente, son aspectos importantes en nuestras vidas, quítale el peso de que “tiene que suceder” y experimenta el coincidir con alguien más no desde la escasez, sino desde el sentimiento de compartir.
  2. Tampoco lo evites a toda costa porque en serio, después de un tiempo muy prolongado terminarás queriendo llenar ese hueco de manera compulsiva con otras actividades, acciones, hábitos y conductas. Un ejemplo son aquellas personas que viven para su trabajo o empresa, que te dicen: “En este momento no tengo tiempo para el amor” y es real. Conozco personas súper valiosas que prefieren no arriesgar su corazón y dedican sus días enteros a trabajar y trabajar y ¡trabajar!

Opta por una vida en equilibrio. Si has terminado recientemente una relación, toma tu tiempo, sana, observa qué aprendiste, pero, ¡sigue! Vuelve a salir, a ver qué más hay en el mundo, a conocer gente, a re-conocer qué cosas te gustan y las que ya no. Quítale peso al amor ideal y observa desde otro sitio más genuino, real y humano qué tipo de relación amorosa quieres para ti.

¡Te aseguro que alguien más puede estar buscando lo mismo que tú!

Si quieres tener una sesión personalizada de Life Coaching, contáctame:

Angy Meza

Life Coach Certificada

FB: #TúEnBienestar

www.angymeza.com

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Angy Meza

Con más de 5 años de experiencia en Procesos Emocionales y De Vida, Certificada como Life Coach y Facilitadora en Herramientas de Coaching por El Colegio International de Coaching Integrativo, Desarrollo Humano y Negocios, S.C., además de contar con diferentes Cursos y Workshops en el Instituto Humanista de Psicología Gestalt, Escuela Mexicana de Terapias Alternativas (EMTA) y El Centro Holístico Latinoamericano, hoy me dedico a impartir capacitación personalizada para diferentes procesos emocionales.

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