Mitos acerca de “Darte cuenta”

Es impresionante el peso que le damos a “saber” en esta sociedad, es como si al saber algo fuera a hacer mágicamente que lo que sentimos cambie.

Está metido en nuestras venas: “pienso, luego existo”, decía Descartes, y parece que esa frase se metió profundamente en nuestro ser y nos hizo creer que es una realidad inamovible, por más evidencia que encontremos en contra.

Saber solo da una sensación de seguridad y falso control que no se puede convertir en algo concreto.

Un ejemplo sería este: todos sabemos que en algún momento nuestros seres queridos van a morir, como todo, es parte de la vida, sin embargo, en el momento en el que sucede es imposible no sentir dolor.

Las emociones son parte de nosotros y no se pueden controlar o quitar. Sirven para algo, son una brújula que nos ayuda a notar qué queremos, una guía que nos ayuda a cuidarnos e incluso un cobijo en momentos de dificultad.

No por esto quiere decir que nuestra mente consciente no sirva para nada, al contrario, puede ser una muy buena guía y apoyo cuando se encuentra alineada con los sentimientos, el problema es que por nuestra propia forma de conceptualizar a las emociones, pensamos que nuestro cerebro debe ganarle a nuestro corazón, en vez de dejar que sea el corazón el que dé la guía y después usar la mente para medir las consecuencias de nuestros actos.

Si eres una persona a la que le gustan otras personas además de su pareja, por más que digas que eso está “mal” te va a seguir pasando, si te pones en paz con que eso es parte de ti, es mucho más probable que lo aceptes y lo sientas, y no por eso actuarás en consecuencia y le pondrás el cuerno a tu pareja.

¿Has visto esas caricaturas del cerebro y el corazón? ¿Te has dado cuenta de que aunque el cerebro suele tener razón siempre sale perdiendo? El cerebro es muy arrogante y siente que puede con todo, incluso con el corazón, pero a la parte sentimental eso no le importa, de cualquier modo acabará ganando.

Es tan importante nuestra necesidad de sentir, que incluso eso es lo que mueve a los sociópatas del mundo, no importa si es un embaucador o un asesino serial, al final lo que hacen es porque es lo único que les provoca emoción y por eso les es imposible dejar de hacerlo.

Nos encantaría que el mundo fuera al revés porque tendríamos una forma de controlar nuestro mundo, todo pagando el precio de no poder disfrutarlo.

Algunos tips que te puedo dar son:

  1. Date cuenta cuántas veces te peleas contigo por algo que estás sintiendo para querer quitártelo.
  2. Date cinco minutos al día para hacer un recuento de todo lo que has sentido, parece que no es de gran importancia, pero esto es la puerta a darle lugar a lo que sientes.
  3. Aprende a reconocer ideas que tienes acerca de ciertos sentimientos, como por ejemplo, está mal sentir envidia y en lugar de eso intenta buscar para qué sirven esas emociones con las que te peleas.

Si todos aprendiéramos esto de nosotros mismos podríamos comunicarnos de forma distinta y darle lugar a las emociones de los demás, de esta forma podríamos llegar a conectarnos con la gente y sentirnos cerca los unos de los otros, además de tener el beneficio de disfrutarnos plenamente.

Por Fabio Valdés Farrugia

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