¿”Matrimonio gay”? ¡Valga la redundancia!: El estar o no de acuerdo con algo es un derecho de todos; mas no un derecho para manipular los derechos de los demás…

Vayámonos “tendidos” porque el tema es amplio y complejo. Estrictamente, la palabra “matrimonio” viene del latín matrimonium, de mater/matris(madre) y designaba específicamente al estatus jurídico de una mujer casada y con derecho a ser madre legítima de los hijos de un varón.

Hasta aquí, evidentemente estamos hablando de un ritual de diferentes índoles que delimita su naturaleza muy claramente a la unión hombre-mujer y su derecho a la procreación.

PERO OJO: En el derecho romano a la mujer que no fuera esclava (porque las había), sino ciudadana, se le negaban derechos como el voto político o a tener la patria potestad de los hijos por considerarlos pertenencias del padre.

Al igual que con la raíz y práctica de la palabra matrimonio, lo anterior también estaba bien definido, claro, legislado y asumido. Sin embargo, ¿qué sabemos actualmente de eso? Las mujeres al día de hoy votan, hay candidatas políticas, madres con la patria potestad de los hijos, etc. Es decir, todo se ha transformado muy a pesar de su concepción esencial y razón de existir como algo que regía nuestra forma de vida desde hace muchísimo tiempo.

Los detractores del matrimonio gay y del derecho eventual a la adopción, fundamentan algunas veces su enfoque desde lo religioso, pero hay una buena parte que no, sino que aluden a este conocimiento del origen de la lengua y el espíritu o esencia de las palabras y el porqué se definieron así desde un inicio y de cierta forma están en lo correcto (si de defender la lengua se trata).

Definitivamente, el matrimonio bajo esa mirada es algo que el ser humano se “inventó” (porque no existía antes que nosotros) y se hizo pensando en que desde luego, una pareja hombre-mujer es el común de las uniones y la única y exclusiva forma de procrear, por supuesto que sí y no se les juzga por asumir lo evidente.

Pero la pugna no es para que una pareja del mismo sexo pueda procrear (risas)… eso sí que sería como pedirle peras al olmo (literal).

La resistencia a la transformación es una condición natural también del ser humano, y generalmente por verse amenazado y temeroso. El punto es que han evolucionado en todo sentido el tipo de uniones que vemos a nuestro alrededor (independientemente de que nos guste o incomode, o no) y las necesidades afectivas, paternales y maternales han ido diluyéndose para hablar solo de seres humanos más que de padre-madre.

No se discute que la única forma de dar vida es vía masculino y femenino, pero también por algo existen diferencias abismales entre procreación y crianza. Dar la vida no es lo mismo al proceso de educar, proveer, amar y proteger.

Pero surge una duda razonable y válida, ¿tiene que ser el concepto de matrimonio tal cual la única forma que permita a las parejas del mismo sexo ese mismo derecho a unirse y formar una familia?

¿Tan limitado es el ser humano (o flojo) para generarse nuevas maneras de vivir y progresar?, ¿tan complicada nos hemos hecho la existencia que cada que queramos evolucionar en nuestras formas de convivencia tenemos que escribir tratados y tratados que nos lo asienten legal y administrativamente?

Ya tomando un poco de humor hay quienes opinan “la gente gay tiene todo el derecho a casarse y ser igual de infelices que una pareja heterosexual” (cabe destacar que la primera pareja gay que se casó en ciudad de México ya se divorció).

Vaya que eso es igualdad, incluso cuando dos mujeres contraen matrimonio una con vestido blanco y la otra con “smoking” y tiran la casa por la ventana en la fiesta, pero no tienen para comprar una casa… vaya ejemplo de igualdad con las parejas heterosexuales.

En serio, eso no es igualdad. Igualdad es que cualquier pareja pueda estar unida por decisión propia y amor, no porque sea la única forma de salir de su casa o como único recurso para sentirse bien afianzada (o) a su compañera (o) y que tengan los derechos de cualquier ser humano administrativa y legalmente (porque ahí sí, a todos se les solicita pago de impuestos y cumplimiento de obligaciones).

Un tema complejo, pero no más que el mismo ser humano y su gigantesco ego. Después de todo, los grandes males de la sociedad hemos visto que provienen de carencias emocionales y deficiencias mentales que no tienen correlación con la orientación sexual o ¿alguien tiene pruebas concretas de lo contrario?

Jaime Lugo.

Terapia emocional, de relajación integral y coaching mental.

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Sitio web: www.loquemehabita.com

Correo: loquemehabita@gmail.com

Facebook: “Lo que me habita”

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Jaime Lugo

Terapeuta enfocado en emoción, mente, cuerpo y el estrecho vínculo que juntos entretejen en el ser humano. Constante estudioso de Psicogenealogía y Descodificación Biológica. También soy Maestro del Método Aplicación Mental con certificación por SEP y UNESCO, “Master“ en Reiki japon“s “Gokuikaiden“ y especialista en masaje terapéutico. Feliz de seguir el camino de lo novedoso en temas terapéuticos, de bienestar y autoconocimiento.

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