Lo que la terapia psicológica puede hacer por ti realmente te asombrará

Por Karina Huerta

Llega un momento en nuestra vida donde pareciera que todo lo que nos dicen, nos aconsejan o nos imponen ya no está funcionando
o está causándonos más problemas de los que ya tenemos; nuestras creencias nacen a través de las creencias heredadas de nuestros padres,
abuelos y de más familiares o amigos que hay a nuestro alrededor.

Hay frases cargadas en nuestro subconsciente que nos marcan de por vida, hasta el día en que nos damos cuenta de que en realidad eso que pensamos que éramos
no refleja nada de lo que realmente somos en nuestro presente.

La mayoría de nuestras experiencias buenas o malas nos marcan de alguna forma, por ejemplo:

De niños nos dicen lo mucho que nos quieren o lo orgullosos que están de nosotros, alimentando nuestra autoestima
y entonces crecemos con un buen concepto sobre nosotros mismos como niños amados, respetados y seguros.

 

Por el contrario, si recibimos constantes quejas, apodos o insultos, irremediablemente nos afectará marcándonos,
creando una idea errónea y bastante dolorosa por no cumplir los estándares o expectativas de los que están criticando,
juzgando o imponiendo ideas que no somos capaces de entender y que simplemente nos aplastan y nos generan inseguridad sobre nuestros propios actos.

 

 

A consecuencia de lo anterior nuestro amor propio se verá afectado creando así una armadura que, tal vez, nos mantenga alejados
y herméticos evitando de esta manera la sana interacción con aquellas personas que se crucen en nuestro camino.

De alguna manera vivimos muchos años creyendo que todo esto que nos afecta es algo normal, sin embargo, cuando nuestras relaciones familiares,
de pareja o de trabajo comienzan a complicar nuestra interacción, entonces se remueven nuestras heridas aparentemente escondidas
y el caos se hace presente, justo ese es el momento en que lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos está en total desequilibrio que cometemos muchas tonterías,
tomamos malas decisiones, actuamos como se supone que no deberíamos hacerlo, pero no tenemos claro lo que nos está pasando
y por qué ya no está funcionando, como dijimos al principio, en lo que estamos viviendo.

 

 

 

Aquí es donde tenemos que hacer valer las opciones que se nos ocurran para, de alguna manera, cambiar, modificar, eliminar,
mejorar, pulir o crear nuevas maneras de actuar y de ser para que logremos conocernos mejor y por consecuencia,
alcanzar un equilibrio emocional que nos permita experimentar las relaciones o interacción con nuestro mundo de una manera menos dolorosa,
menos tóxica, menos codependiente, así como más sana, más coherente, más amorosa con nosotros mismos y con nuestro entorno.

Como ya he compartido, yo elegí la terapia psicológica al ver que mi comportamiento no era el adecuado o “normal”, ya que no me estaba llevando a nada bueno.

Hay muchas ideas erróneas de lo que es una terapia psicológica; muchos piensan que el terapeuta te dará consejos para solucionar tus problemas,
otros consideran que es responsabilidad del terapeuta arreglar nuestro desastre emocional, en otro momento se piensa que tal vez existe una fórmula mágica con la que,
después de unas ocho sesiones a lo mucho, saldrás como nuevo, sano, recuperado y dejarás de hacer todas las tonterías que te han acarreado tantos problemas.
Esto por mencionar solo algunas de las tantas ideas relacionadas con la terapia.

Una terapia psicológica se puede utilizar en casos como la pérdida de un familiar, un abuso, violencia intrafamiliar,
accidentes que dejan secuelas de inseguridad o miedo, la pérdida de una mascota, un divorcio, adicciones, fobias, codependencia, entre muchos otros casos.

Ninguno puede considerarse como más o menos importante, ya que cada persona lo vive de manera diferente y
el dolor o sufrimiento no se juzga ni se menosprecia, ya que todo ser humano merece estabilidad, paz, amor, salud, felicidad y bienestar, etc.

 

Tomar la decisión de acudir a una terapia psicológica no es ni rápido ni fácil, dado que tenemos mucha resistencia al cambio,
a salir de nuestra zona de confort y por supuesto a enfrentarnos con nuestras sombras o a reconocer nuestra luz.

Muchos se quedan en el camino de la indecisión y no logran dar el paso de acudir a un terapeuta,
otros hacen un intento pero conforme van tocando los puntos sensibles a tratar, terminan por desertar la misión
y mejor dejar de mover lo que realmente duele al enfrentarse con la realidad, es decir, el camino hacia la búsqueda de uno mismo para regresar a ese equilibrio mental y emocional.

Claramente estamos hablando de situaciones en las que, aunque nos lleve años de terapia, de acuerdo a nuestra apertura
y ganas de salir adelante, son temas que requieren autoconocimiento, autoestima, esfuerzo, cambio de perspectiva,
valor y fortaleza para enfrentarnos a todo lo que podemos modificar, dependiendo del daño que hayamos sufrido en cada experiencia en nuestra vida.

Por ahora hablamos solo de tomar en cuenta que estamos no tan cuerdos, pero tampoco sin remedio, considerando así una terapia psicológica que
se basa en una o dos sesiones por semana, dependiendo de cómo se den las cosas y lo que realmente estemos necesitando para nuestro bien.

Es importante encontrar un terapeuta que nos haga sentir confianza, seguridad y respeto, porque será la persona con quien abrirás tu mente, tu corazón y claro, tu alma.
Existen terapeutas buenos y terapeutas malos, como en todo, pero siempre debe haber un voto de confianza en que llegarás al terapeuta indicado, el que realmente necesitas.

En estos días se acercaron a mí preguntándome sobre mi experiencia al respecto; aunque yo puedo externar mi punto de vista cada persona experimenta el proceso de manera muy particular.

Lo más importante, como siempre he dicho, es que cada método de sanación que consideres experimentar hará el efecto necesario siempre
y cuando te entregues, tengas un criterio amplio, hagas la tarea que te corresponda y lo lleves a la práctica en tu vida cotidiana,
al igual que ser espiritual, si solo lo dejas en la teoría o lo tomas a la ligera, nada va a funcionar, así tengas al mejor terapeuta del mundo, la mayor responsabilidad está en ti.

Lo que sí te puedo asegurar es que te sorprenderás cuando comiences a conocerte tal cual eres y todas esas ideas obsoletas se comiencen a desmoronar para darle espacio
y lugar a una nueva versión de ti, a un renacer como un ave fénix.

Serás capaz de reconocerte como lo que realmente eres, un ser lleno de oportunidades, un ser que merece todo lo bueno, un ser que es perfecto tal cual es,
pero que se da ese tiempo para amarse lo suficiente como para enfrentarse así mismo al verse en un espejo para decir:
“A partir de ahora, yo me hago cargo de mí mismo”, quitándote todas esas capas y capas de dolor, amargura, tristeza, enojo, rabia y baja autoestima.
Te darás cuenta de que puedes tener la mejor relación del mundo, que no es otra que la relación que tienes contigo mismo.

 

Y si la terapia psicológica no es lo tuyo, bueno ya habrá alguna alternativa que vaya de acuerdo a lo que necesitas mientras
no atente contra nadie a tu alrededor ni contra ti mismo. Cuando uno se decide a sanar, el mismo universo te pondrá las opciones
y tú solo debes aceptar que es ahí donde te sentirás mejor.

“Las emociones inexpresadas nunca mueren, son enterradas vivas y salen más tarde de peores formas”.

(Sigmund Freud)

Te deseo que la vida te llene de bendiciones.

 

Karina Huerta

Facebook:  Yo soy Kary Malak

Share this:
Facebook Comments

Related Post

Sin respuesta para "Lo que la terapia psicológica puede hacer por ti realmente te asombrará"

    Deja un comentario