¿Eres de los que se cree todo lo que aparece en Internet?

Esta es la razón por la que te crees todas las mentiras de la web

Di algo muchas veces y se convertirá en verdad. Es una frase comúnmente utilizada por la publicidad para mostrar un fenómeno que todos los humanos vivimos y al que, sin embargo, no le damos la importancia necesaria.

Todos los días estamos siendo bombardeados por mentiras acerca de cómo tendríamos que vernos o qué tendríamos que decir, qué tipo de cosas deberíamos de querer. Incluso estas mentiras se meten en cosas que tendrían que ser serias como las campañas políticas o la escuela que eliges para estudiar.

Muchas veces estas mentiras no tienen la intención de dañar a la gente y otras son simple desinformación, sin embargo, no por eso nos afectan menos.

Pero, ¿por qué si somos seres racionales nos creemos las mentiras que nos dicen?

La respuesta puede parecer increíblemente compleja, pero la realidad es que tiene dos partes fundamentales que son importante comentar.

La primera es que tomamos decisiones de forma emocional y las emociones que más rápido queremos quitarnos son miedo y vergüenza (por lo tanto, hacemos cosas que van en contra de lo que creemos para hacerlo).

Déjame ponerlo en perspectiva. Imagina que llevas años comprando un cereal que te encanta y que es tu favorito, después descubres que en las redes sociales hay muchos videos que dicen que tu cereal no solo te hace daño a ti y a tu familia, sino que además en la forma en como es producido poco a poco se van extinguiendo los pandas (todos aman a los pandas).

Tu familia y amigos ya cambiaron de cereal, y no importa que tú te hayas puesto a investigar y que descubras que el cereal no solo es bueno y te alimenta, sino que además, parte de las ganancias de la compañía que lo hace sirven para la conservación de los pandas. Las razones ya no son suficientes, el daño está hecho y la mentira se ha convertido en verdad (no literalmente, pero sí en la mente de tu familia y amigos). Esto llevará a que o no compres tu cereal favorito o lo hagas a escondidas por miedo a ser excluido: este sentimiento se llama vergüenza.

La segunda razón es algo que usamos todos los días y que no nos damos cuenta. Para explicarlo de forma simple imaginemos que tienes dos formas de tomar decisiones dentro de ti. Una es la rápida que no se fija en los detalles y que hace las cosas en automático y la otra, es una forma lenta de ver las cosas y que necesita tiempo para analizar todos los detalles y decidir de forma organizada.

Llamaremos a la primera y rápida forma de pensar, Jorge, y a la segunda, lenta y meticulosa, Carlos.

Jorge lleva años de experiencia respondiendo de forma automática ante cosas que parecen verdad aunque no lo sean, no se detiene a pensar meticulosamente y generalmente es el que se encuentra al volante; cuando le dicen algo que parece lógico, pero es tramposo, en realidad responderá de forma automática sin ser muy acertado y lo mismo hará para tomar decisiones.

Hacer que Carlos se ponga a trabajar es difícil porque gasta mucha energía y tiempo, sin embargo, una vez que le pasamos a Carlos esas decisiones que Jorge tomó de forma prematura veremos qué errores ha cometido, sin embargo, generalmente nos quedamos con la decisión que tomó Jorge y rara vez le pasamos esta decisión al preciso y lento Carlos.

Esta es la razón resumida por la cual nos creemos las mentiras que nos dicen, ya sean intencionales o accidentales. Muchas veces estas mentiras no nos afectan mucho, pero cuando se trata de una decisión importante en nuestra vida es importante darse un momento de pausa y ver por un lado desde qué lugar estoy tomando mis decisiones y así poder tomar cartas en el asunto en nuestra capacidad de decidir sabiamente.

Nos leemos pronto.

 

Por Fabio Valdés Farrugia

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