¿Cómo entrenar tu mente para ser feliz?

La felicidad es psicológica, vive en nuestra mente,
así que podemos aprender a pensar felicidad,
entrenando a nuestra mente por medio de afirmaciones
positivas para disciplinar los pensamientos.

La felicidad vive en los momentos en que está despierta “tu conciencia”,
que “te das cuenta” que estás disfrutando de tu “bienestar” en determinada circunstancia.

La actitud positiva ayuda porque estás abierto a recibir algo grato;
la actitud negativa te cierra, no estás dispuesto a recibir nada,
entonces depende de ti, es tu responsabilidad.

Empecemos por entender las formas en las que percibimos la felicidad.

El placer: el placer da felicidad, pero dura poco tiempo porque es una sensación
que es pasajera pero excitante, y esa sensación satisface al cuerpo,
por lo tanto está en la superficie.

El problema es que el ego teme el momento en el que pierde el placer,
porque el ego insaciable cada vez quiere más, entonces se sufre.
El placer existe en esa parte en donde se esconde el animalito que todos llevamos dentro,
es el instinto el que nos mueve siempre, quiere más, entonces pierdes libertad,
te ata y hasta te puede esclavizar, es por eso que es tan difícil superar un vicio,
porque se convierte en obsesión.

El placer físico crea en ti un estado permanente de deseo, de inquietud,
de agitación que reclama tu atención y no te quiere soltar.
Somos millones de personas las que buscamos placer.

 

La alegría: la alegría es distinta, no vive en el cuerpo,
su lugar de residencia está adentro, en el alma, es un sentimiento espiritual,
es algo muy tuyo, es el resultado de un estado de paz.
Los niños son alegres, se admiran de todo, sienten alegría
porque disfrutan de las cosas simples: juegan, cantan, corren
y todo lo hacen con alegría, no depende de las circunstancias,
depende de las ganas de vivir.

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Hay adultos que conservan esa maravillosa cualidad,
son los que llegan a un lugar y contagian con su alegría nata,
y las personas alegres saben amar, no buscan razones,
aman todo con alegría porque tienen ganas.

 

La dicha: la dicha vive bien adentro de tu ser, es la alegría evolucionada.
Se llega a la dicha cuando ya se ha encontrado el camino
en donde el tiempo ya no rige tu vida. En la dicha hay una paz infinita,
ya tienes una gran amistad con el silencio, el ego no tiene cabida en la dicha,
pues ahí ya no existe; ya no miras hacia afuera, descubres el éxtasis de ser tú como ser,
es tu naturaleza más íntima.

Cuando alcanzas la dicha entras a un espacio divino de luz y libertad,
vuelas porque te das alas, te regocijas en la existencia, fluyes en la existencia.

Para los budistas es lo que alcanzan en la meditación profunda, en el nirvana;
el Buda decía qué significa dejar de ser, ser un vacío infinito
como el cielo en donde te inundas de estrellas y renaces.

 

 

La felicidad, entonces, es humana, te ayuda a aflojar la tensión que produce
el mundo de afuera. La felicidad es psicológica, vive del mundo de la mente,
por eso la puedes trabajar en ti, podemos aprender a pensar felicidad,
entrenamos a la mente por medio de afirmaciones positivas para disciplinar los pensamientos.

Al aplicarlos en la vida diaria, la actitud cambia, para poder colorear la vida con colores bellos
y este cambio de actitud mental positiva crea felicidad
y se comienza a crear magia, magia que atrae con su poder experiencias buenas,
pues las creamos nosotros mismos.

Somos los únicos responsables de crearnos el cielo en la tierra,
entonces podemos reclamar abundancia y prosperidad porque nos pertenecen.
Nos merecemos todo el bien, somos dignos recipientes para recibir bendiciones,
pero debemos estar abiertos y debemos aprender a recibir, sin poner límites.

Pensemos felicidad para poder sentirla, para experimentarla,
para derramarla y compartirla con todos los demás en este inmenso mundo.

 

Tú amiga

Lilia Reyes Spíndola

Facebook/liliaReyesSpindola

www.liliareyesspindola.com.mx

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