El éxito: no basta con pensarlo, hay que trabajarlo

Comencemos este 2017 pensando en el éxito para atraerlo, dejemos a un lado los pensamientos negativos que solamente crean miedo. El éxito es muy celoso, exige atención, constancia y tiempo.

Todos hemos tenido nuestros momentos de éxito, en todo tipo de actividades, no importa a qué nos dediquemos, hay éxitos que duran, otros que son fugaces, hay otros que son glamurosos, otros que son simples, pero que nos causan la misma dicha.

Demanda mucho esfuerzo llegar al éxito, pero demanda más aún mantenerlo vivo.

El éxito da gran satisfacción, pues nos probamos a nosotros mismos que somos capaces de alcanzarlo. El alma se regocija y el ego se siente como pavo real.

Todos anhelamos tener éxito, para eso no hay edad definida, es igual para los hombres, como lo es para las mujeres.

Los que están en la edad madura, defienden sus éxitos y con gran afán los siguen buscando, pues el mundo de la competencia es un requerimiento importante para poder seguir presentes en la contienda.

No solo estoy hablando del terreno laboral, sino también en el mundo del atractivo físico, de su grupo social, de su desempeño intelectual. Es una etapa en la que se puede acabar agotado por tanto esfuerzo.

El éxito que más mueve al ser humano es el éxito de llegar a tener poder, pues el poder trae tras de sí otros éxitos: económico, pues el dinero da estabilidad y da seguridad; el social, porque nos ubica en un lugar privilegiado y además, la opinión tiene peso.

Hay un éxito de poder que es verdaderamente respetado, el poder que emana de una persona que es ética, coherente, en sus actitudes, porque vive haciendo gala de sus valores y sus principios.

Este poder es tan especial que estos seres capaces de ejercerlo pasan a la historia, son recordados a través de los años, pues son el arquetipo del amor.

Les deseo a todos nuestros lectores que se animen a conocerse y se amen tal cual son para seguir evolucionado y ser mejores seres humanos.

 

Su amiga

Lilia Reyes Spíndola

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Lilia Reyes Spíndola

Lilia Reyes Spíndola escogió el camino de la comunicación para poder expresar sus ideales, con la intención de contribuir a la construcción de un mundo mejor. Como hija de un embajador de México, vivió y estudió en varias naciones, lo que le permitió conocer diferentes culturas y desperté en ella un gran interés por el comportamiento, la mente y el alma del ser humano.

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