El auto-conocimiento nos lleva a amarnos, a transformarnos.

Cuando decidí amarme, todo se transformó

Podríamos decir que la meta más grande en esta vida, al menos para mí, es el aprender a AMAR INCONDICIONALMENTE. Descubrir el amor más puro en todo lo que haces, en todos los seres, en todo cuanto existe, pero sobre todo el AMOR PROPIO, pero ¿cómo logramos esto?

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No me miraba en el espejo

Aunque hoy muchos pudieran dudar de esto, hubo una época en mi adolescencia donde recuerdo que evitaba mirarme en los espejos (solamente durante las mañanas para arreglarme y meramente de hombros para arriba). No recuerdo el origen o el por qué, pero ahora puedo verlo desde otra perspectiva y era una etapa donde había mucho dolor en mi vida. Recuerdo que la gente elogiaba el color de mis “ojos” y que siempre tuve algún pretendiente por ahí y sin embargo, yo no me gustaba a mí misma. Rechazaba completamente la imagen que veía en el espejo y aborrecía el mirarme retratada en fotografías.

“Era muy doloroso mirarme y desear que esa imagen que veía, no fuera yo.” 

 

 

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La expectativa del ideal

Aunado a las fuertes presiones que implica vivir la adolescencia, es muy duro crecer y mirar a tu alrededor estándares muy rígidos de belleza en revistas, televisión, íconos musicales y de moda, donde todo te grita a grandes voces “tú no eres esto”.

Mi pasión desde joven fue la danza y el teatro, pero también ahí me vi muchas veces excluida o rechazada porque mi cuerpo no “encajaba” en los estándares estéticos del arte. No culpo ni responsabilizo a los demás, pero si de por sí es una gran tarea el aprender a conocerse, amarse y aceptarse como un ser divino y hermosamente imperfecto, hacerlo dentro del medio social que hemos creado es casi imposible. No supe en qué momento, mi caos interno era tal, que derivó en un desorden alimenticio: bulimia.

Este fuerte período, que duró casi 8 años, donde me sentía terriblemente culpable por hacer esto conmigo misma, pero al mismo tiempo sentir un gran rechazo hacia mi y mi cuerpo, me llevaron a la mejor experiencia de la vida: autoconocerme.

 

“Fue a través del rechazarme y lastimarme, que mi ser tocó fondo para de ahí, solo poder mirar hacia arriba y despegar hacia el amor propio.”

El exilio y un gran divorcio

Pedí ayuda a mi familia y ahí inició un gran camino de crecimiento personal y espiritual, pues a través de las terapias, libros y talleres, fui encontrando poco a poco herramientas claves que me ayudaran a entender que detrás de ese gran dolor, de ese gran vacío y rechazo había un gran potencial: amarme tal cual era.

Para mí fue fundamental vivir mi propio “exilio” al buscar independizarme de casa, pues alejarme del nido me permitió estar pendiente de mí misma, aprender a cuidarme, sanar mis heridas internas para desde ahí, reconciliarme con mi historia, con mi familia y mi entorno que antes tachaba como culpables de mi dolor. Es así como en el “exilio” encontré la responsabilidad sobre mi vida, mis actos y mis emociones.

“Solo a través de la responsabilidad, es que encontramos la libertad de ser nosotras mismas.”

Como parte de la sanación fue fundamental divorciarme por completo de la televisión, revistas y medios de comunicación que me quisieran vender una falsa expectativa de cómo debería ser. Esto funge como una desintoxicación mental para que tu ser empiece a crear su propia versión de belleza, a mirar el cuerpo con amor y respeto por la gran maravilla que es y no por cómo deseamos que sea. Así que, a la par de hacerme responsable de mí misma, sanar mis emociones y empezar a mirarme con amor, logré salir de la bulimia.

 

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Encontrar el yoga y la meditación fueron claves esenciales, pues me permitían estar en contacto solo conmigo, con mi cuerpo tal cual es e ir descubriendo día a día su gran capacidad. A mi cuerpo ahora le llamo “mi templo sagrado” y entendí que si creía en Dios, no había manera de no amar mi cuerpo, pues ahí se manifiesta de primera mano su inmensa sabiduría y amor incondicional.

Soy mi mejor romance, mi más grande amor

Este es un camino largo, y no puedo decir que fácil, pero está lleno de gran conocimiento y satisfacción, de una gran paz y alegría por solo permitirte ser tú misma. Aceptar tu cuerpo conlleva aceptar quién eres en esencia, aceptar tus dones y virtudes permitiéndote manifestarlas plenamente al mundo, sin miedos ni culpa. Para mí, esta es mi definición de éxito y ahora mi pasión y trabajo está en ayudar a más mujeres a que logren amarse plenamente y realizar sus más grandes sueños.

Te invito a hacer un fácil ejercicio para trabajar tu autoestima al “Escribir la mejor carta para ti misma”. Mira el video aquí.

https://www.youtube.com/watch?v=0xOLGyQDxeg

Te deseo un gran camino de reconciliación,

AURA.

P.D. ¿Estas interesada en dar un paso hacia tu crecimiento personal y mejorar tu relación contigo misma? Te compartiré mayor información sobre una técnica que puedes aprender fácil y desde casa, para el manejo asertivo de tus emociones.

¡Contáctame!: hola@diosasalexito.com

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