Amor, ¿sabes qué hacer con él?

Por Lilia Reyes Spíndola

Poder amar es el privilegio más grande que poseemos, es lo que le da sentido a la existencia, es la experiencia más grandiosa para un ser humano, porque es a través del amor que evolucionamos espiritualmente, crecemos, nos convertimos en mejores personas. Nacemos y traemos ese sentimiento dentro de nosotros, pero depende de nosotros el escoger qué vamos hacer con ese amor. Debemos aprender a amar, es lo único que somete al ego, pues el amor ocurre cuando tú te rindes.

Cuando el amor es consciente, cuando “te das cuenta” de su importancia, entonces ya no piensas en cómo amar, porque te conviertes en un instrumento del amor, ya eres amor y todo lo que fluye de ti va envuelto en amor.

El amor se cultiva, es como una bella flor que necesita de tu cuidado, de tu tiempo, de tu presencia y, sobre todo, de tu respeto. Para saber amar, debes saber amarte a ti mismo para que ese amor posea dignidad. El miedo no tiene fuerza ante el amor, pues cuando sientes el poder del amor dentro de ti, eres capaz de traspasar al miedo, de arriesgar tu propia vida por amor.

El amor joven es apasionado, es vehemente, es romántico, es más ágil, es alegre o es tormentoso, muchas veces se confunde el “deseo” con el “amor” en esa etapa de la vida, y el deseo es un impulso del instinto, el ser que es deseado es un objeto para satisfacer, para alcanzar un fin, este sentimiento provoca dolor a la larga.

Yo no soy sexóloga, así que no me explayo mucho en el tema, al César lo que es del César. El amor verdadero siempre enriquece, no duele, respeta, cobija, protege. El amor maduro ya tiene experiencia, ya conoce lo que se siente al amar, es flexible y sabe la importancia que tiene la libertad, es estable y comprensivo.

Pero como la vida fluye constantemente y cambia, se mueve, también el amor cambia; el pensar que siempre permanece igual es un engaño, hasta debemos entender que tal vez un día se acaba.

“No se puede poseer al amor” y la libertad es su valor supremo.

El amor no es una transacción, “si tú me das, yo te doy”, el amor no es eso, amas porque se te da la gana, no es un intercambio mercantil.

Al amor profundo le interesa que el ser amado crezca, este amor impulsa, apoya, es incondicional. La “compasión” no es amor, es un sentimiento de ayudar y proteger a alguien que es infeliz.

El auténtico amor siente “empatía”, comparte su felicidad y también se comparte en tu dolor, es navegar juntos en el mismo barco y en la misma dirección.

Hay muchas clases de amor, el amor a tus padres, tus hermanos, a tu pareja, a tus hijos, a tus nietos, a tus amigos, a tu amante, a tus compañeros, en fin la lista es larga. Pero hay un “amor” que ama todo lo que tiene vida, ese amor te expande cada día más, es respetar, admirar y reverenciar a la vida, entonces “ya eres amor”… te conviertes en el amante poeta de la existencia, entiendes la dualidad que existe en todos los aspectos de la vida, sin juzgar.

Existen seres buenos que dedican su vida al servicio humanitario, son sembradores de semillas de amor, al ego lo tienen completamente dominado, se visten de humildad, lavan heridas de dolor con sus manos que confortan y despiden con sonrisas y oraciones al que realiza su viaje final.

¡Qué bueno que existen, pues le aligeran el trabajo a Dios!

“La vida ‘completa’ comienza a los sin…cuenta y más”.

En este completo período de vida, ya se ha avanzado en un buen trecho del camino, las vivencias y los logros, como también algunos fracasos y pérdidas, ya han forjado en el carácter fortaleza y decisión.

Ya hay capacidad para profundizar y valorar lo que han ido dejando las experiencias.

Ya se sabe de qué pie se cojea y cuáles son las cualidades de las que se puede echar mano para seguir avanzando.

A la pareja ya se le considera como socia de vida en condición de igualdad (claro que estamos hablando de personas conscientes, sin complejos).

Hay amistad y confianza, pues ya se conocen y crece un sentimiento más profundo. Hay respeto a la independencia y apoyo para que evolucione como persona. Se enfrentan los retos con solidaridad y la responsabilidad con la familia se comparte.

Como la responsabilidad ya se ha aceptado, pues ya no se inventan excusas, se comienza a revisar el inventario de opciones que existen en el terreno laboral, pues es tal vez el momento de realizar cambios para cimentar el futuro, ya que el potencial en el terreno de la experiencia intelectual y emocional está en su máximo nivel, el amor maduro piensa en todo esto.

Tanto en la vida de los hombres como en la de las mujeres es la época de oro, es el amor consciente.  Es una mezcla de madura de juventud y de espera consciente de cambio.

 

Lilia Reyes Spíndola

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Lilia Reyes Spíndola

Lilia Reyes Spíndola escogió el camino de la comunicación para poder expresar sus ideales, con la intención de contribuir a la construcción de un mundo mejor. Como hija de un embajador de México, vivió y estudió en varias naciones, lo que le permitió conocer diferentes culturas y desperté en ella un gran interés por el comportamiento, la mente y el alma del ser humano.

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