3 pasos para desarrollar hábitos positivos

¿Te has dado cuenta de lo mucho que nos cuesta generar hábitos?

Sabemos de la importancia de generar hábitos positivos en las diversas áreas de nuestras vidas:
personal, laboral, financiera, relaciones, salud, etc. Se dice que, los hábitos forman el carácter y este a su vez,
definirá tus circunstancias y por lo tanto, tu vida. Son importantes, ¡lo sabemos!
Pero todas hemos pasado por el frustrante proceso de pagar un gimnasio, para nunca regresar;
comprar un libro de recetas saludables y dejarlo botado por ahí; comenzar a meditar unos días y a los pocos minutos, decides que esto no es para ti.

“Los hábitos sanos NO SON o para gente MUY DISCIPLINADA y ORGANIZADA, gente TENAZ y con alto nivel de compromiso y responsabilidad.”

¿Y quién quiere más carga de compromisos y responsabilidades de las que ya tenemos en el día a día? ¡Nadie!
Porque relacionamos la palabra “compromiso o responsabilidad” con algo negativo, una imposición,
algo de lo que no siempre estamos de acuerdo pero que alguien más te dijo (y normalmente una autoridad): “¡Debes hacerlo!”

Mito: los hábitos sanos son de gente exclusiva

Los hábitos no son exclusivos de gente fantástica o sobrenatural, cada ser, tenemos dentro de nosotros mismos,
un potencial de crecimiento y expansión como todo en la naturaleza
(las plantas crecen, florecen y reverdecen constantemente no porque tengan el compromiso de hacerlo, solo lo hacen).
La naturaleza misma tiende a mejorar y evolucionar para garantizar la supervivencia. Así que nosotras, también lo tenemos.
La disciplina ayuda, pero no es lo fundamental. Lo fundamental está en el deseo de un cambio, de una mejora.
Ahora bien, además se requiere constancia para que perdure durante el tiempo y podamos transformar ese deseo en acción
y derive en un hábito sano permanente.

¿Cómo logramos ponernos en acción y ser perseverantes?

Clave #1. Tener claro el beneficio

La gran diferencia es no verlo como “algo impuesto”, sino entendiendo realmente cuál es el beneficio que esto traerá a tu vida, cómo te vas a sentir al lograrlo, para que sea entonces tu decisión la que anhele el cambio. Esto tiene que ver con nuestro cerebro reptiliano (el más primordial) que nos procura supervivencia a través del: ahorro de energía y esfuerzo, evitar el dolor y mantenerse en la zona “conocida” o zona de confort. Es decir, si esta parte de nuestra mente no entiende el beneficio y no recibe motivación (tal cual, como a un animalito) va a impedir que avances, pues evita lo desconocido.

“Si no lo haces consciente, dejando claro a tu mente del por qué este cambio va a traer cosas mucho más GRANDES y BENEFICIOSAS para ti, preferirá quedarse en lo conocido.”

Mi sugerencia para esto, y para lograr que realmente esta parte de tu cerebro asimile y no te sabotee ante el cambio es que,
escribas claramente el para qué, qué beneficio te aportará y cómo te vas a sentir lográndolo.
¡No lo dejes solo en la mente! Escríbelo para que realmente se haga un proceso cognitivo más completo y puedas leerlo varias veces para recordártelo.

Ok, ya tienes claro tu para qué… ¿Y luego? Ve despacio, que llevas prisa.

Clave #2. Constancia y perseverancia

Como la gota de agua, que poco a poco, al ir cayendo de manera constante puede deslavar cualquier piedra,
así tus pequeñas acciones deberán ser constantes durante un período mínimo de tiempo.
Esto garantiza que tu mente reptiliana lo asimile de mejor manera y se vayan creando nuevas sinapsis en tu cerebro acorde a esta nueva acción.
Es decir, te sugiero desmenuzar tu nuevo hábito en pequeñas acciones diarias que realmente puedas hacer
(no quieras salir a correr el maratón el primer día). Ponte pequeñas metas más fáciles de alcanzar
y que puedas comprometerte a hacer todos los días y establece un período mínimo de tiempo, es decir, una semana, 21 días, 1 mes, etc.

Por ejemplo: el HÁBITO de la meditación diaria trae innumerables beneficios a tu salud física,
mental y emocional pero, si nunca lo has hecho… ¡Los primeros minutos serán una tortura y jamás lograrás
30 minutos de meditación diaria! Por ello, te sugiero que comiences con
solo 5 minutos diarios, de manera constante durante al menos 3 semanas y veas los resultados.
Esto es lo que llamo: “la microdosis de buenos hábitos”, como lo hace la gran medicina homeopática.

Al cabo de este primer período, obtendrás:

  1. Mayor autoestima al sentirte capaz de lograrlo.
  2. Motivación y valía para lograr intentar una meta un poco mayor.
  3. No te agotarás con grandes esfuerzos que solo terminan en frustración.
  4. Tu cuerpo asimilará tan bien el cambio, que sentirás deseos de continuar.

Clave #3. ¡Celébrate y aprémiate!

Literal, es como cuando educamos a un perro y funciona. Si no te celebras y apremias por tus pequeños logros,
tu mente no querrá gastar más energía en algo grande. Elige cómo celebrarás este pequeño paso y realmente cúmplelo.
Permítete un pequeño premio que disfrutes, siempre y cuando, no sea contraproducente con tu esfuerzo ya logrado.

“El éxito no es algo grande, lejano o a futuro, es solo el resultado de tus pequeñas acciones diarias, realizadas de manera constante.”

Te invito ver este video y practicar la sencilla Meditación de Fuego para fortalecer tu voluntad AQUÍ

Saludos,

Aura

Diosas al éxito

https://www.facebook.com/diosasalexito/

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